Patrimonio a mi alrededor

Hola, me gustaría abrir un tópico con este tema. Trabajo en patrimonio y quisiera escuchar las voces de las personas, no de los técnicos.

Quisiera sondear cuánto conoce una persona que hace otras cosas, cuánto valora, cuánto apropia, cuánto defiende, en fin, cuánto (y cuál) se ve y cuánto (y cuál) se quiere.

Me gustaría que las personas aportaran relatos, opiniones, argumentos, declaraciones, propuestas, debates…

Vemos intervenciones en todos los patrimonios, ¿qué pensamos? ¿Las vemos? Quiénes, cuántos, cómo las defendemos, las creamos, las atacamos? ¿de dónde vienen los argumentos?

En fin, miles de aproximaciones que nos permita intercambiar, aprender y difundir sobre el tema patrimonio, más allá del patrimonio “oficial” e incluyéndolo.

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Hoy leí el artículo del colega Alberto Leira y pensaba, cuánto hace que se propusieron los cambios en la ley de patrimonio y todavía estamos en el mismo lugar, esperándola, para defender nuestro patrimonio material, inmaterial, vegetal…

Inmediatamente pensé en las instalaciones del gas en la Rambla y el dique Mauá. Un espacio de la Rambla de todos, amenazado por shoppings, hoteles, tránsito fluvial internacional y empresas privatizadoras. Fue el barrio entero el que salió en su defensa y frenó ese tsunami que se acercaba. Convocaron sensibilidades incluso más allá del barrio, se convocaron por teléfono, cadenas de whatsapp, sms, mails… y todos acudieron, todos sintieron que perdían algo.

Pensé también en el edificio de Assimacos que pertenecía a privados, fue presentado ante las sensibilidades profesionales de la IM pero murió silenciosamente y las voces se alzaron cuando ya era muy tarde. Todo fue porque “no estaba protegido” y la sensibilidad de los profesionales actuantes dejó mucho que desear pero fue también porque ningún vecino se sensibilizó y se reunió con otros para defenderlo.

Es una realidad, las leyes nos ayudan en algún punto pero nada va a sustituir el protagonismo ciudadano.

Me encantaría que los días de patrimonio fueran oportunidades para conocer patrimonios locales, tal vez casi anónimos, pero que guardan relatos de las comunidades que los habitan y que generan esa identidad que une a Palermo o Barrio Sur, “…rivales y hermanos…” y a tantos otros barrios de Montevideo.

Ninguna ley nos salva si nosotros no conocemos, amamos y defendemos nuestro patrimonio.

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Anoche asistí a un encuentro zoom de CICOP (Centro internacional para la conservación del patrimonio) y disfruté de una presentación del Arq. Esp. en Patrimonio Arquitectónico Daniel De León. Una presentación clara y muy bien organizada que nos llevó de recorrida por la evolución de las miradas técnicas y administrativas sobre el Patrimonio Arquitectónico y su conservación (o no). Recorrimos conceptos y patrimonios europeos, asiáticos y americanos aplicados a distintas obras y lugares. Este paseo me hizo pensar en nuestro Patrimonio Arquitectónico. Por supuesto que no tiene el espesor de los patrimonios europeo y asiático, ellos actuaban sobre patrimonios milenarios cuando la Banda Oriental todavía era disputada por España y Portugal! Sin embargo esto quiere decir nada más, que tenemos un Patrimonio joven y mucho por construir. Esto no le resta valor a lo que tenemos sino que le da mucha responsabilidad a quienes deben contribuir al Patrimonio del futuro. Nuestra responsabilidad es de proteger y conservar tanto como de promover y construir patrimonio.
Pienso en casos como la casa Crespi, la casa de Bello y Reborati de Paullier y Gonzalo Ramírez, la espléndida vivienda art nouveau que se demolió en Bvr. España entre Paullier y Requena (acera Sur) o muchas casas quinta en el Prado que ven sus parques invadidos por edificios (Millán y Las Violetas) e incluso desaparecen para ser sustituidas por torres (Agraciada frente al Devoto, ex quinta de Arló).
Conozcamos nuestro Patrimonio, abramos el debate: qué y cómo conservamos, qué y cómo construimos.

¿Conocen el Prado?

Con ese nombre denominamos dos territorios de Montevideo que se superponen parcialmente en área pero difieren sustancialmente en funciones, usos y características formales, ambientales, de valoración y hasta administrativas.

Uno de esos territorios es el Barrio Prado donde son típicas las viviendas, los jardines disfrutables desde calles arboladas y de escala humana, con la inserción ocasional de antiguas casas quintas (enormes residencias rodeadas de extensos jardines equipados con valiosas especies vegetales) que hacen un aporte significativo al Barrio.

Se integran a las viviendas los servicios adecuados y aprovechados igualmente por habitantes y visitantes; servicios como instituciones educativas, centros locales de atención a la salud y comercios (supermercados, restaurantes, estaciones de servicio, etc.), entre los que se cuela algún taller, pequeña industria, depósitos, oficinas y otros.

A todos los usos y ocupaciones del amanzanado se suma la infraestructura urbana local (iluminación, limpieza, pavimentos, etc.) y las infraestructuras de transporte que resultan en un barrio muy bien servido en transporte colectivo y accesibilidad vehícular tanto como peatonal o de otros medios de transporte (bici, skate, patín, etc.).

En las últimas décadas también van llegando al barrio intervenciones edilicias de mayor densidad de ocupación, son edificios multifamiliares promovidos por capitales atraídos por las cualidades del barrio y por las ganancias que se pueden extraer del territorio.

Esos edificios que densifican el barrio son controlados por distintos organismos locales (uno de ellos es la CEP Prado), se trata de regular parámetros urbanos como alturas, ocupación del suelo, áreas verdes, retiros y otros, para preservar las cualidades del barrio.

En este medio urbano encontramos el Parque del Prado que es atravesado en su extremo Oeste por el arroyo Miguelete y su Parque Lineal.

El Parque Prado ha sido declarado MHN porque no es sólo un parque de Planificación y diseño (como el Parque Lineal del Miguelete) con una historia por construir, sino que es portador de relatos de nuestra historia, únicos y memorables en sí mismos, que los defensores del Patrimonio Nacional quisieron preservar para las generaciones futuras.

Pero ese cuento es para otro día…

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Para seguir contando las historias del barrio Prado, les comento que éste se puebla desde el siglo XIX con la instalación de “quintas de veraneo” (las llamadas “casas quinta”) próximas al arroyo Miguelete, tanto para “veranear” como para escapar de las epidemias en la ciudad.

Aunque ahora no lo parece, “el Miguelete” era tan limpio y cristalino que se podía nadar, pescar y pasear en él disfrutando del ambiente saludable y el paisaje bucólico.

Hoy comparto la historia de José de Buschental, un francés aventurero y sus aventuras en nuestra República que nacía.

Buschental fue un emprendedor francés que casó en Brasil con la hija de un barón portugués; por diversas circunstancias, la pareja se va a vivir a París donde Buschental conoce al primer embajador de la novísima República O. Del Uruguay (José Ellauri, encargado de conseguir inversores y préstamos) quien lo convence de venir a conocer e invertir a Uruguay, el gobierno le daría préstamos interesantes.

Buschental siente el llamado de la aventura y llega a Montevideo en 1849. Viene sin su esposa que prefiere permanecer disfrutando la refinada vida europea. Buschental se instala en Montevideo construyendo una casona en la ciudad parcialmente amurallada (la demolición había empezado en 1833 pero estaba detenida por la guerra grande que finaliza en 1851) y esde allí empieza varios emprendimientos de distinto calibre.

Uno de esos emprendimientos es la adquisición de 62 hectáreas de quinta en las cercanías del Paso Molino y del Paso de las Duranas (ambos sitios de cruce del arroyo Miguelete). En este predio instala algunos artefactos innovadores (Molino de vapor, fuentes con juegos de agua y otros) en medio de un gran parque forestado con eucaliptos y otras especies exóticas (asesorado por su contemporáneo el emprendedor inglés, Thomas Tomkinson).

En esta chacra, B. también construye un elegante jardín diseñado por el francés M. Lusseaux acompañando el conjunto con una lujosa residencia llamada “El Buen Retiro” (actualmente en ese lugar está el Liceo Militar N°1).

Sorpresivamente Buschental muere en Londres en 1870 y la quinta fue vendida, liquidando todas las posesiones de Buschental en estos territorios por orden de su esposa quien era su heredera universal.

En 1873 el estado expropia esta quinta y otras con lo que da comienzo al uso de los predios como parque público, entonces era conocido como “El Prado Oriental”, estas adiciones van ampliando el parque hasta finales del S XIX y en el S XX ya suma 106 hectáreas que es oficialmente (aunque no en la práctica) su superficie actual.

Increíblemente los gobiernos departamentales del siglo XX eligieron utilizar el parque como una “cartera de tierras” que concesionaron para toda clase de usos distintos de los propios de un parque. Así encontramos una cooperativa de trabajo, un centro de rehabilitación, las instalaciones feriales de la ARU, tres clubes de fútbol?!?! y otros usos comerciales. Estos espacios concedidos a particulares permanecen cercados, abiertos en determinados horarios y para usuarios definidos alejándolos del uso recreativo abierto y público.

Hacia 1970 se reconoce el valor patrimonial que tiene el conjunto declarándolo Patrimonio Histórico Nacional en 1975.

Con la ley de Patrimonio 14040 de 1971 se buscó defender a nuestro Patrimonio más relevante de las innumerables intervenciones y transformaciones a que estaba siendo sometido. Años después se instala la CEP Prado con el fin de ser custodios del patrimonio en el Parque y en el Barrio.

Cuál es la situación en 2021?
El Depto. de Desarrollo Ambiental de la IM planifica instalar un “Eco-centro” en un trozo de parque que se rescata de un club de fútbol. Estos concesionarios muchas veces no utilizan ni cuidan los predios concesionados, la CEP Prado siempre plantea la recuperación para el parque de esos padrones aunque sin éxito.

Sin embargo parece que recuperar las tierras para instalar otra actividad es posible, aunque sea una actividad lejana al uso recreativo de un Parque MHN (mayor protección reconocida por la Ley vigente).

Entonces debemos preguntarnos: ¿el Eco-centro es una función adecuada en el Parque? ¿No sería mejor que estuviera en el Barrio?

El predio propuesto para instalarlo es la esquina de Lucas Obes y León Ribeiro, justo frente al liceo Bauzá al que no le vendría mal tener un espacio de reunión y encuentro cercano.

Pero, todos sabemos qué es un Eco-centro?
La próxima lo cuento. Mientras les dejo para “recrear la vista”:


El Parque Prado en otoño, ribera del arroyo Miguelete.

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Como prometido es deuda hoy cuento que un “Ecocentro” (o ecopunto) es una propuesta de la IDMontevideo para establecer entre nosotros y los desechos una nueva relación.

Se trata de un espacio cercado, de uso limitado a días y horarios preestablecidos, al que llevo residuos grandes o de difícil disposición como un electrodoméstico fuera de uso (desde heladeras hasta cafeteras), un colchón que descarto, un mueble viejo, creo que hasta recibirían aceite usado para buscarles un destino ambientalmente amigable.

En suma, son desechos que podrían ser considerados “transformables” mediante reparación, reuso o desarmados para provisión de piezas de reparación etc. Así estos objetos de descarte de la comunidad empezarían a generar nuevas cadenas de valor.

Esto no sólo abriría oportunidades de crear nueva riqueza y fuentes de trabajo, sino que colaboraría en reducir el impacto ambiental de nuestros residuos.

Siempre nos quejamos porque las volquetas, la basura, la recolección, la montaña de basura en Felipe Cardozo … o “Montevideo es sucia” pero olvidamos nuestro rol en la generación y disposición final de esos residuos.

Es importante que estos centros pro ecología estén cerca y nos acostumbremos a usarlos con normalidad, pero hay lugares y lugares.

Recuperar tierras del Parque Prado que están sin uso y descuidados en una concesión, es genial, pero no para volver a privatizarlas en una actividad específica, de acceso limitado y en horarios definidos.

Como comunidad Montevideana casi todos preferimos la recuperación de áreas de Parque para uso del mismo. Es importante que la comunidad decida defender el uso abierto y libre de las tierras de este Parque, máxime cuando conocemos y valoramos esta maravilla del siglo XIX que “heredamos” de J. De Buschental.

El valor del Parque Prado es tal que trasciende lo departamental y fue declarado Monumento Histórico Nacional (MHN) en 1975. Esa es la más alta valoración patrimonial de que dispone nuestra legislación actualmente, indicando que merece la mayor y mejor conservación posible.

Pero no terminan ahí las razones para evitar este lugar de instalación y es que se la ubica en Lucas Obes esquina av. León Ribeiro. Esta esquina está justo frente al Liceo Bauzá cuyos estudiantes no encuentran un área de encuentro cercana al liceo y utilizan las veredas hasta desbordarlas.

El tránsito en la calle Lucas Obes se ha intensificado y por el frente de este padrón pasan muchos omnibuses y vehículos de todo tamaño. El uso como Ecocentro de esta esquina significaría agregar al tráfico actual un volumen y frecuencia de vehículos medianos y grandes que maniobrarían en la entrada de esta instalación contribuyendo a caotizar el tránsito en Lucas Obes.

Como ejemplo comento el caso de Carrasco Norte, en la esquina de Camino Carrasco y la av. Dra. María Luisa Saldún de R., donde se proyectaba el punto de ubicación del ecocentro correspondiente a ese Municipio. Basta que recorrer el sitio (aunque sea desde Google Earth o desde Maps) para comprobar que se trata de un lugar de baja densidad de viviendas y habitantes, muy poco calificado desde el punto de vista estético, patrimonial o ambiental; pero los vecinos se organizaron e hicieron oír sus voces de descontento, simultáneamente (¿?) un análisis económico de la Intendencia indicó que el proyecto no era sustentable desde el punto de vista económico y eso significó la cancelación (por lo menos temporal) del proyecto.

El ecocentro Prado se ubica en un padrón altamente calificado desde el punto de vista estético, histórico, patrimonial, ambiental y de alta densidad de viviendas y población. ¿No merece la misma paralización temporal del proyecto?

Tal vez las nuevas cadenas de valor y los ecopuntos deban ser planificados, propuestos y gestionados en equipo con la comunidad donde se asientan. Involucrar a los que deseen participar desde el momento de elegir el padrón más adecuado de que se pueda disponer. La comunidad debe involucrarse también en el diseño, organización y gestión de la revalorización de residuos hasta lograr fundar las cadenas de valor. La participación de gobiernos y comunidad debe continuar apoyando a estos nuevos emprendedores y emprendimientos para que puedan transitar sus aprendizajes y primeros pasos hasta que puedan pararse y avanzar de manera independiente, sin dejarlas solas.

Ya hemos cometido muchos errores en el Parque, intentemos que nuestro gobierno local decida elegir mejores opciones que la actual y que el gobierno nacional dé alguna señal positiva y tome interés en invertir en la conservación de los MHN, particularmente el Parque Prado.